Cómo elegir purificador de aire: CADR, HEPA H13 y lo que el fabricante no te cuenta
Actualizado: junio 2026 · Por Equipo Casa Experta
Los purificadores de aire han pasado en pocos años de ser un artículo de nicho a llenar las primeras páginas de los comparadores de tecnología. La razón no es caprichosa: en primavera, cuando el índice polínico dispara los síntomas de millones de alérgicos en España, o en invierno, con las casas cerradas y el polvo y los ácaros en concentraciones máximas, la idea de filtrar lo que respiramos resulta especialmente atractiva. El problema es que el mercado acompaña esta demanda con una cantidad generosa de marketing que complica la decisión más de lo necesario.
En una categoría donde conviven etiquetas como «HEPA», «tipo HEPA», «HEPA-like» o «filtro de alta eficiencia» —términos que suenan igual pero no significan lo mismo—, la primera tarea del comprador es separar lo que garantiza el fabricante de lo que certifica un laboratorio independiente. El segundo error más frecuente, y el más costoso a largo plazo, es no calcular el gasto en filtros de repuesto antes de comprar: en algunos modelos, tres años de consumibles superan el coste inicial del aparato.
Esta guía responde a las preguntas que realmente importan: qué es el CADR y cómo calcularlo según el tamaño de tu habitación, qué diferencia hay entre un HEPA H13 certificado y un «tipo HEPA», qué nivel de ruido buscar si el purificador va a estar en el dormitorio, y por qué el ionizador puede ser más problema que solución. Con esos cuatro criterios sobre la mesa, la decisión es bastante más sencilla.
El CADR: el único número que no tiene excusa
El CADR —siglas de Clean Air Delivery Rate, o Tasa de Suministro de Aire Limpio— expresa cuántos metros cúbicos de aire limpio produce el purificador por hora. Es el dato que determina si el equipo es suficiente para el espacio donde vas a usarlo y el único que permite comparar modelos de distintos fabricantes sin caer en la trampa de los «metros cuadrados recomendados» de la caja, que cada marca calcula con criterios propios.
La fórmula es directa: multiplica el volumen de tu habitación en metros cúbicos —los m² por la altura del techo, normalmente 2,5 m en viviendas españolas— por el número de renovaciones de aire por hora que necesitas, conocidas como ACH. Para uso general, cinco ACH son suficientes. Si en el hogar hay personas con alergias, asma u otras afecciones respiratorias, sube el cálculo a entre seis y ocho ACH. Una regla rápida orientativa: multiplica los m² de la habitación por 10 para obtener el CADR mínimo en uso general.
Algunos valores de referencia: una habitación de 10 m² necesita en torno a 125 m³/h para uso general, o hasta 200 m³/h si hay alergias; una de 20 m², entre 250 y 400 m³/h; un salón de 30 m², entre 375 y 600 m³/h. La superficie indicada en la caja suele calcularse con fórmulas propias del fabricante que no reflejan las ACH reales: no es el dato que hay que mirar primero.
Un consejo práctico que vale la pena retener: elegir un purificador con un CADR algo superior al mínimo calculado permite usarlo en velocidades baja o media, lo que reduce el ruido de forma significativa. Es una ventaja especialmente relevante si el aparato va a estar en el dormitorio.
HEPA H13 certificado frente a «tipo HEPA»: lo que dice y no dice la caja
La diferencia entre un filtro HEPA H13 certificado y uno que se autodenomina «tipo HEPA» o «HEPA-like» no es un matiz técnico menor: puede significar la diferencia entre un filtro que retiene el 99,95% de las partículas más difíciles de capturar y uno que retiene solo el 85-95%, sin ningún test de laboratorio que lo acredite.
El estándar que define qué es un filtro HEPA H13 es la norma europea EN 1822. Para obtener esa clasificación, el filtro debe demostrar en laboratorio que retiene al menos el 99,95% de las partículas en su punto de máxima penetración —las de entre 0,1 y 0,3 micras, las más difíciles de capturar— en toda su superficie, y no menos del 99,75% en ningún punto concreto. El H14, grado hospitalario, eleva esas cifras al 99,995% y 99,975% respectivamente, dejando pasar diez veces menos partículas que el H13. Para uso doméstico, el H13 es el estándar correcto.
El problema está en las etiquetas sin certificación. Los términos «tipo HEPA», «HEPA-like», «estilo HEPA» o simplemente «HEPA» sin más no están regulados en Europa ni en Estados Unidos. Un fabricante puede usarlos con cualquier eficiencia real, sin obligación de publicar los resultados de un test. Lo diferenciador de la norma EN 1822 es precisamente que mide los puntos más débiles del filtro —bordes, costuras, juntas— para verificar que el aire no puede sortear el medio filtrante por ningún camino alternativo. Sin ese test, no hay garantía.
Al comprar, busca explícitamente: la clasificación H13 o H14, la referencia a la norma EN 1822, o un porcentaje de eficiencia igual o superior al 99,95% certificado por laboratorio independiente. Si la ficha técnica no menciona ninguno de estos tres elementos, la etiqueta «HEPA» en el nombre comercial no garantiza nada verificable.
Ruido nocturno: el criterio que decide si el purificador acaba en el armario
El ruido es el criterio que más se pasa por alto en las fichas de producto y el que con más frecuencia decide si el purificador acaba funcionando de noche en el dormitorio o si termina olvidado tres semanas después de sacarlo de la caja. Las directrices de la Organización Mundial de la Salud para el ruido en entornos comunitarios —las Guidelines for Community Noise— establecen que el nivel de ruido equivalente continuo en dormitorios no debe superar los 30 dB LAeq para no perturbar el sueño, con un límite de 45 dB para picos puntuales.
En la práctica, un purificador pensado para el dormitorio debería trabajar en modo nocturno por debajo de esos 30 dB. Los datos de los modelos más vendidos en España son reveladores: el Levoit Core 300S y el Dyson Big+Quiet alcanzan los 24 dB en su modo más silencioso —una cifra realmente destacable—; el Levoit Core 600S se queda en torno a los 27 dB; el Xiaomi Smart 4 Pro H llega a los 32 dB, ya por encima del umbral OMS; y el Philips AC3858 alcanza los 33 dB en modo silencio. La diferencia entre 24 y 33 dB no es cosmética: en una habitación en silencio de madrugada, 9 dB más se notan.
La estrategia habitual para maximizar el rendimiento sin sacrificar el descanso es dejar el purificador en modo noche o velocidad mínima mientras la habitación está ocupada y subirlo a máxima cuando está vacía —durante el día o al salir— para recuperar el CADR perdido al reducir la velocidad. Aquí, de nuevo, el criterio de sobredimensionar ligeramente el CADR paga dividendos: en velocidad baja, un equipo con margen sigue siendo eficaz, mientras que uno justo al límite deja de cumplir su función en cuanto bajas la velocidad.
El coste oculto: filtros de repuesto y gasto real en tres años
El precio de compra es la cifra más visible, pero rara vez la que más impacta en el bolsillo a largo plazo. Los filtros HEPA son consumibles que se saturan con el uso: acumulan partículas hasta que la resistencia al paso de aire aumenta y la eficiencia de filtrado cae. La frecuencia de sustitución varía según el modelo, la intensidad de uso y la calidad del aire de la zona. En hogares con mascotas, fumadores o en zonas con alta contaminación, el filtro se agota antes.
Los datos para los modelos más habituales en el mercado español muestran diferencias notables. Los filtros de la gama Xiaomi son los de menor coste del grupo, con cambio cada seis a nueve meses. Los de la gama Levoit Core se sitúan en un nivel intermedio, con un ciclo de sustitución de seis a doce meses. Los modelos de Philips y Dyson tienen los filtros de mayor coste —el Dyson ocupa el extremo más caro de la categoría— con sustitución anual en ambos casos.
En un horizonte de tres años de uso continuado, la diferencia acumulada en consumibles entre el modelo más económico y el más caro puede superar holgadamente el precio inicial del aparato más asequible de la categoría. Es un cálculo que conviene hacer antes de comprar: un purificador de gama media con filtros fáciles de encontrar puede salir más rentable en el tiempo que uno de marca premium con consumibles costosos.
Un último punto que se pasa por alto con frecuencia: antes de comprar un modelo de marca poco conocida, comprueba que el filtro de repuesto específico está disponible y lo seguirá estando pasado el primer año. Algunos aparatos con buen precio de salida se convierten en desechables por defecto cuando los recambios desaparecen del mercado.
Ionizadores, sensores y extras: qué añade valor real y qué no
La mayoría de purificadores domésticos de calidad combinan tres fases de filtración física: un prefiltro que atrapa partículas grandes como pelo, pelusa y ácaros; una capa de carbón activado para absorber gases, olores y compuestos orgánicos volátiles —los que el filtro HEPA por sí solo no puede retener—; y el filtro HEPA H13 propiamente dicho para las partículas finas: PM2.5, polen, esporas, bacterias y aerosoles. Esta configuración 3 en 1 es el estándar real y cubre los contaminantes más comunes en interiores.
El punto que más sorprende a muchos compradores es el de los ionizadores. Parecen una mejora, pero tienen un efecto secundario conocido y documentado: generan ozono como subproducto del proceso de ionización. Un análisis de la OCU detectó que el 60% de los purificadores con ionizador comercializados en España emiten ozono en niveles que pueden resultar problemáticos. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) advierte explícitamente de que el ozono puede causar tos, dolor en el pecho, falta de aliento e irritación de garganta, y es especialmente perjudicial para personas con asma u otras afecciones respiratorias —exactamente el perfil de usuario que más frecuentemente compra un purificador. Si el modelo incluye ionizador, verifica que existe una opción para desactivarlo de forma independiente.
Los sensores de partículas PM2.5, en cambio, son una función sin contraindicaciones y genuinamente útil: miden la calidad del aire en tiempo real y permiten al modo automático ajustar la velocidad del ventilador según las condiciones detectadas, combinando eficacia con menor ruido y menor consumo cuando el aire ya está limpio. La conectividad —app, control por voz, temporizadores— es una comodidad razonable, pero debe ser un criterio secundario. Un purificador sin app que cumpla los parámetros de CADR, filtro H13 y ruido nocturno es siempre mejor elección que uno conectado que falle en esos tres criterios básicos.
Con todos los criterios sobre la mesa: por qué el Levoit Core 300S sale en todos los análisis
Cuando se aplican los cuatro criterios de esta guía a los modelos disponibles en el mercado español —CADR adecuado para el espacio, certificación HEPA H13, ruido nocturno por debajo de 30 dB y coste de filtros razonable—, los análisis y comparativas de los últimos meses coinciden de forma llamativa en un mismo nombre para habitaciones de hasta 20 m²: el Levoit Core 300S.
El motivo no es que sea el producto más completo ni el más premium de la categoría: Dyson y Philips ofrecen más funciones, y el Core 600S tiene un CADR superior. La razón por la que el 300S aparece tan sistemáticamente en los puestos de cabeza es que equilibra bien los cuatro criterios sin sacrificar ninguno de forma crítica. Su filtro lleva la clasificación HEPA H13, trabaja a 24 dB en modo nocturno —el umbral más bajo de la categoría doméstica—, y sus filtros de repuesto son de los más económicos y fáciles de encontrar del grupo.
En nuestra review detallada del Levoit Core 300S encontrarás el análisis completo: rendimiento real medido en m³/h, experiencia de uso en dormitorio, autonomía del filtro en condiciones reales y en qué situaciones tiene sentido considerar el salto al modelo superior. Si el resumen de esta guía te ha servido para entender qué buscar, la review te ayudará a decidir si este modelo concreto es el que necesitas.
Preguntas frecuentes
¿Qué CADR necesito para mi habitación?
Calcula el volumen de tu habitación (m² × altura del techo en metros) y multiplícalo por 5 para uso general, o por 6-8 si hay personas con alergias o asma. En viviendas con techo estándar de 2,5 m, una regla rápida: multiplica los m² por 10 para estimar el CADR mínimo orientativo. El dato de «metros cuadrados recomendados» de la caja no siempre refleja las renovaciones de aire reales.
¿Cuál es la diferencia entre HEPA H13 y «tipo HEPA»?
Un filtro HEPA H13 certificado según la norma europea EN 1822 retiene al menos el 99,95% de las partículas en su punto más débil, verificado por laboratorio independiente. «Tipo HEPA» o «HEPA-like» no tiene certificación: puede significar solo un 85-95% de retención, sin ningún test que lo garantice. Busca siempre la clasificación H13 y la referencia a la norma EN 1822 en la ficha técnica.
¿Es peligroso el ionizador de un purificador de aire?
El ionizador genera ozono como subproducto, un irritante respiratorio reconocido. La OCU detectó que el 60% de los purificadores con ionizador vendidos en España emiten ozono en niveles problemáticos. La EPA advierte de que puede causar tos, dolor en el pecho e irritación de las vías respiratorias. Si el modelo incluye ionizador, verifica que se puede desactivar de forma independiente.
¿Cada cuánto hay que cambiar el filtro HEPA?
En uso doméstico normal, entre seis y doce meses dependiendo del modelo y la calidad del aire. En hogares con mascotas, fumadores o zonas con alta contaminación, el filtro se agota antes, habitualmente entre cuatro y seis meses. La mayoría de modelos actuales incluyen un indicador de sustitución en el panel o en la app.
¿Un purificador de aire elimina los olores?
El filtro HEPA captura partículas, pero no retiene gases ni olores. Para eliminar olores —tabaco, cocina, mascotas— es necesaria la capa de carbón activado que incorporan la mayoría de filtros 3 en 1. Tampoco elimina dióxido de carbono ni gases como CO o NO2: para eso es necesario ventilar abriendo las ventanas.
¿Sirve un purificador para las alergias al polen o a los ácaros?
Un purificador con filtro HEPA H13 puede reducir significativamente la concentración de polen, ácaros, caspa de animales y esporas en el aire de la estancia. Estudios en entornos europeos han documentado reducciones de PM2.5 del 45-69% en dormitorios con purificador activo. No es un tratamiento médico ni cura las alergias: si tienes síntomas persistentes, consulta con un especialista.